¡México!, ¡Creo!, creo, creo... creo que voy a vomitar

Si este nopal el chino, me lo pongo de plantilla.
No es mi costumbre hacer postes que tengan que ver con la fecha a conmemorar más próxima, pero en fin hoy voy a hacer la excepción y voy a aprovechar que todavía voy a estar un rato más en la oficina y expondré algunas apreciaciones que me surgieron últimamente sobre el tema del nacionalismo.
Y bueno, siempre que se aproxima el 15 y 16 de septiembre a casi todos los mexicanos les invade un sentimiento patriótico muy fuerte, y es lógico, siempre necesitamos algún jolgorio para liberar la tensión que traemos acumulada, ¿saben qué pienso de todo esto?, que la verdad es muy válido, no culpo a la gente de encontrar un motivo para relajarse y divertirse.
Tengo que reconocer que durante mucho tiempo enarbolaba el argumento de que no hay nada que festejar, de que en realidad no somos una nación soberana, de que somos el “patio trasero de Estados Unidos”, de que la mayoría de la gente es una mierda que no muestra el más mínimo respeto por su país, lo ensucia y es un tranza, ojete con todos los sus compatriotas.
Y sí todo lo anterior es cierto, no niego ninguno de los defectos del este país, pero ¿saben una cosa?, la verdad eso vale verga, ni modo que nos pongamos de luto nacional y nadie coma pozole y salsas hechas con chile asiático; compre sus banderitas Made in China; ni tenga una congestión alcohólica por tomar bebidas adulteradas con alcohol de arroz.
La verdad, atascarte el hocico es muy fácil, todavía recuerdo a cierto pendejo que tuve la mala fortuna de conocer en una fiesta, dicho individuo aparte de ser un guey que de tan sólo ver su aspecto físico te daba risa combinada con lástima, tenía la mala educación de mostrar su imbecilidad sin descaro alguno, no era de esos que por lo menos se quedan callados, ¡No!, gritaba su pendejez a los cuatro vientos.
Bueno pues dentro de sus sabías opiniones, este ente decía: “¡La verdad yo me avergüenzo de ser mexicano, somos una cultura de perdedores, no somos una cultura ganadora como los gringos, la mediocridad la tenemos en todos lados! y bla, bla, bla, bla (todo esto gritado)”. Jajajaaj, miren esta opinión tiene algo de razón, pero la verdad su actitud me sentó peor que una patada en los huevos, y bueno me dispuse a contestarle lo siguiente (Palabras más palabras menos):
“¿Sabes qué?, yo también me avergüenzo cabrón de ser mexicano, sobretodo cuando me encuentro con retrazados como tu, (jajajajaja) ¿dices que no somos una cultura de ganadores, así como los gringos?, ¿Qué entiendes con eso de “cultura ganadora”?, ¿Una cultura que se la pasa invadiendo países más débiles y los explota de una manera inmisericorde?, yo creo que en realidad eso es una cultura culera, pero en fin, los mexicanos somos muy hocicones y esta hociconería es uno de los actos más mediocres que hay y todas tus opiniones están repletas de una hociconés mediocre que hacen que suenes extremadamente mexicano. Te quejas de ser mexicano y lo único que haces es reafirmar tu mexicaneidad......”.
Esto es básicamente lo que le contesté, y bueno ya luego le dije que era un pendejo y que se fuera a chingar a su madre, jajajaja y claro el pendejo se intimidó ante mi metro ochenta y dos centímetros y mis noventa kilos.
¿A qué quiero llegar con todo esto?, a que en realidad el hecho de quejarte de México reafirma tu mexicaneidad, y sí criticas al país de mediocre ¿Qué chigados haces viviendo aquí?, si no fueras tan mediocre ya habrías abandonado este basurero llamado México, pero no, eres un pendejo hocicón y sigues quejándote amargamente.
Una persona chingona, en vez de quejarse del país, lo que hace es ver la manera de irse a vivir a otro lado ¡y chingón! lo logra y deja de andar chillando, y bueno no falta el pendejo que ya se fue y le da por extrañar sus tortillitas, ajajaja, ¡¿No que te cagaba México , pendejo?!, jajajaja hay de todo en este pinche mundo.
Tampoco falta el animal que se dice muy patriota y a la hora de los chingadasos es el más gringófilo y entreguista, y lo más curioso es encontrarte a extranjeros que aman más a este pinche país, que a muchos que nacieron y han vivido toda su vida aquí. Un caso así es con los naturalizados que van a jugar en la selección nacional, no falta el naco que se rasga las vestiduras con este hecho y bla, bla bla, bla. Pinche gente, muchos de estos extranjeros son ciudadanos excepcionales que pagan impuestos y trabajan duro, jajaja, pero bueno, ni vale la pena profundizar en esto.
Bueno pues es todo por ¡oinck!, la onomatopeya es intencional, pues después del 15 todos quedamos más chovis, ajajajaja, Los ama su Padre Natas.

¡Ah que bonito mi basurero!
